El incienso de copal lleva en su humo la memoria más antigua del continente: la resina que los pueblos de Mesoamérica ofrecían a lo sagrado mucho antes de que existiera una palabra española para nombrarla.
Cualidades
Pureza ancestral, calidez solar y fuerza de apertura entre los mundos.
Características
El incienso de copal —del náhuatl copalli, “resina, incienso”— lleva en su aroma la savia misma de los árboles del género Bursera que crecen en los bosques tropicales de Guerrero, Oaxaca, Puebla y Michoacán, sangrando lágrimas doradas que el tiempo y el fuego convierten en puente. Lleva la fuerza depuradora de un fuego que no destruye sino que abre camino, el recogimiento de quien se planta frente al altar familiar, y la necesidad íntima de hablar con los antepasados y con los dioses de la tierra que se habita. Su humo asciende recto, como asciende toda ofrenda que ha sido hecha con las manos y no solamente con las palabras.
Favorece
La conexión con el linaje y los antepasados, la memoria de lo sagrado, el arraigo a la tierra propia, la valentía silenciosa y la constancia del que trabaja con paciencia. Apoya la comunidad, el trabajo colectivo y el respeto por lo que se recibió en herencia. Favorece la claridad de intención en cualquier rito, la firmeza del propósito y la fuerza tranquila que no necesita imponerse para ser reconocida. Proyecta al espíritu hacia lo alto sin desarraigarlo nunca de la tierra que lo sostiene.
Depura
El olvido de las raíces, el desprecio por lo propio, la vergüenza de la propia historia y la imitación vacía de lo ajeno. Aleja las sombras del desarraigo y aparta el peso de las cargas heredadas que ya no corresponde llevar. Limpia los espacios de las energías estancadas y disuelve el ruido que impide escuchar lo que verdaderamente importa, devolviendo al ambiente la quietud de un templo.
Analogías
El incienso con aroma a copal se relaciona mítica y místicamente con el fuego nuevo, con el humo que sube en espiral hacia el cielo de los trece pisos, y con la resina como sangre vegetal que las culturas nahuas y mayas ofrendaban a cambio del sustento que la tierra les daba. Es, entre los aromas del continente, el más cercano a la idea misma de ofrenda.
Signo
El incienso de copal está fuertemente relacionado con Leo, signo de fuego y del sol que ilumina sin quemar lo que ama, y guarda también estrechos lazos con Aries y con Escorpio. A través de Leo proyecta su dignidad serena y su capacidad de sostener la llama sin apagarla ni dejar que se desborde.
A través de Escorpio, el incienso de copal recuerda que toda muerte es también un umbral: por eso acompaña con tanta naturalidad los altares de Día de Muertos, donde lo que se ofrenda no se pierde sino que regresa, aunque sea por una noche, a sentarse a la mesa.
Planeta
El Sol es el astro más fuertemente vinculado al incienso de copal, porque comparte con él la naturaleza del fuego que da vida sin consumir lo que toca. El incienso de copal proyecta a través del Sol la fuerza que ilumina los altares familiares y que vuelve visibles, aunque sea por el rastro de su humo, a quienes ya no están.
Marte acompaña en segundo lugar a este aroma, prestándole la firmeza necesaria para sostener un ritual hasta el final, sin desviarse ni apagarse antes de tiempo.
Salud
- El incienso de copal actúa como despejador tradicional del ambiente, favoreciendo la sensación de espacio limpio y de aire renovado en el lugar donde se enciende.
- Acompaña, dentro de la tradición mexicana, los rituales de limpia energética y de recogimiento, sosteniendo la calma durante la meditación o la oración.
- Es un buen aliado del arraigo emocional: ayuda a sentir la tierra bajo los pies cuando el ánimo se ha dispersado.
- Actúa como protector tradicional del hogar, envolviendo el espacio en la misma calidez con que el fuego nuevo protegía a los pueblos que lo encendían cada ciclo.
Dinero
- En este campo el incienso de copal actúa positivamente sobre todo lo que sea trabajo constante y oficio heredado, favoreciendo especialmente los negocios familiares y los que se construyen con las propias manos.
- El incienso de copal protege el comercio pequeño y el tianguis, todo intercambio que se sostiene en la confianza y la palabra dada más que en el contrato escrito.
- No promete fortunas repentinas, pero sí sostiene la economía con la misma paciencia con que la resina se acumula gota a gota sobre la corteza del árbol.
- A quienes buscan estabilidad en un oficio o negocio propio les conviene encender copal los domingos, día del Sol, para reforzar la firmeza de su propósito.
Amor
En el terreno del amor, el incienso de copal actúa menos sobre el romance pasajero y más sobre los lazos que no se rompen con la distancia ni con el tiempo: el amor filial, el amor por los ancestros y el que se siente por la propia tierra.
Como guardián de linajes que es, no crea amores nuevos, pero fortalece los que ya existen y honra los que ya se fueron. Favorece la reconciliación familiar y el perdón entre generaciones, y sostiene con especial fuerza el amor que se ofrenda —en una tumba, en un altar, en la memoria— más que el que solamente se declara.
El incienso de copal despierta el amor que permanece antes que el amor que deslumbra, y por eso es el aroma natural de los altares de noviembre, cuando la frontera entre los vivos y los que ya cruzaron se vuelve, durante una noche, un poco más delgada.
Altar
El incienso de copal quema mejor sobre soportes de barro o piedra —el sahumador tradicional, hermano de las vasijas rituales que ya usaban los pueblos nahuas y mayas para ofrendar su humo— y no sobre metal, que apaga algo de la calidez terrosa que este aroma guarda. Si el altar es una simple mesa o repisa, funciona mejor orientado hacia el Este, el rumbo donde nace el Sol, astro con el que este incienso guarda su lazo más fuerte.
El copal, a diferencia de otros elementos mágicos, no exige un altar recargado: contiene en sí mismo la fuerza del fuego que ofrenda. Aun así, quien lo desee puede sostenerlo con acompañamientos que refuercen su naturaleza —tierra o arena en un plato de barro, un vaso con agua clara, papel picado o una flor de cempasúchil— evocando el altar familiar y la ofrenda de Día de Muertos sin necesidad de que sea noviembre para encenderlo.
Puede reforzarse también con una fotografía o un objeto que recuerde a los antepasados, ya que este incienso vela sobre todo por Leo, y en segundo término por Aries y Escorpio, así como por el Sol y, en menor medida, por Marte.
Centro energético
El incienso de copal está conectado con el plexo solar, el centro del fuego interior situado bajo el esternón, porque comparte con el Sol y con Leo la naturaleza de una llama que no consume sino que sostiene. A través de este centro, el copal fortalece la voluntad, la dignidad serena y la firmeza necesaria para sostener cualquier propósito hasta su final.
Ritual
- Solicitar la protección de los antepasados y de las fuerzas sagradas de la tierra.
- Solicitar permiso para abrir los planos de la esencia.
- Colocar el incienso de copal sobre un sahumador de barro o piedra.
- Orientar el incienso de copal hacia el Este.
- Encenderlo a mediodía, hora solar —los domingos, día del Sol, y durante los días de Día de Muertos tiene mayor potencia— y dejarlo consumirse por completo.
- Hacer los ejercicios de respiración una vez como preparación.
- Meditar sobre lo que se desea.
- Proyectar mentalmente la situación ideal del deseo.
- Proyectar el pensamiento junto al color dorado intenso.
- Repetir cuatro veces los ejercicios de respiración.
- Cerrar mentalmente los planos de la esencia.
- Agradecer la protección de los antepasados y de la tierra, y despedirse.
Respiraciones:
- Colocar la palma de la mano derecha abierta sobre el plexo solar.
- Respirar profundamente en cuatro tiempos.
- Mantener este aire dentro del cuerpo durante cuatro tiempos.
- Soltar el aire con fuerza en cuatro tiempos.
Meditación
Centrar el pensamiento en el plexo solar y meditar sobre lo que se quiere y sobre lo que se desea, sopesando los pros y los contras de dichos deseos con la misma paciencia con que la resina se acumula, gota a gota, sobre la corteza del árbol, y asumiendo la responsabilidad de la consecución de los mismos ante el propio linaje.
Proyección
Una vez que se haya meditado larga y profundamente sobre lo que se desea, y asumiendo la responsabilidad de su consecución, proyectar el pensamiento y el deseo sobre la persona, área de la vida o asunto, y recrearlo mentalmente de una forma ideal, como si estuviéramos viendo en una pantalla la consecución del deseo, y mantener esta imagen por lo menos durante siete segundos una vez que la imagen sea clara en la mente.
Apoyar la fuerza del deseo en el plexo solar y llenar la mente de un color dorado intenso.
Repetir el ritual domingo a domingo, durante cuatro semanas —los cuatro rumbos que sostienen a la tierra en la memoria de los pueblos que ofrendaban este humo— y esperar los resultados sin empecinamiento ni obsesiones.
Enciende un incienso de copal en vara original y deja que su humo abra, como lo ha hecho durante siglos en esta tierra, el camino entre lo que se ve y lo que se honra.